Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros.
Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
Ningún siervo puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.
Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos.